Desempolvando historias de Ayotzinapa

ayotzinapaTe voy a contar una historia pero no la puedes publicar… Así empiezan algunas conversaciones de periodistas con sus fuentes, con algunos amigos y a veces con algunos extraños. El caso de Ayotzinapa no es la excepción y cuando aparece la tesis de un quinto camión ligado a los carteles de la droga y el trasiego de sustancias prohibidas a través de estas vías y esos métodos. Es en este momento cuando recuerdo la narrativa de hace poco menos de un año sobre el caso, -entre alcoholes- con ese tono del que cuenta su versión de la historia, una que tal vez no conoce de cierto, pero que no por ello es menos interesante.
En México, la mayoría de la gente piensa el fenómeno del narcotráfico asegurando que se desarrolla en camionetas de lujo –suburbans-, autos blindados, en altas horas de la madrugada, escondiéndose de la policía, escoltados con armas de grueso calibre, en portafolios de cuero o maletas deportivas de marca, comenta mi interlocutor, pero eso solo pasa en las películas y agrega…
– No todos los grupos de narcos tiene lana para esas jaladas, no tiene autos de lujo, simplemente usan el camión. Camiones llegan desde el sur hasta el norte, pones un paquete en Chiapas y llega hasta Monterrey a Guadalajara o al DF. Viaja en el equipaje como otra maleta más, junto a las tuyas o las de cualquier otra persona.
Esas palabras llaman mi atención y pese a la incredulidad, le pregunto qué tiene que ver con lo que pasa en el país, con la noticia del día, de la semana pasada, de hace meses, la que habla de normalistas desaparecidos, pues no alcanzo a digerir qué diablos sigue en la historia. Me preguntó si ya estamos muy ebrios.
Él me dice que, hay grupos de narcos que no tienen lujosas camionetas ni le andan haciendo al cuento, entre ellos Guerreros Unidos que desde hace tiempo decidieron que lo más fácil y sin problemas era usar las rutas ya establecidas de los camiones, a ojos vistos, como ‘paquetería barata’ en la zona de tierra caliente.
Pero las cosas se complican cuando los normalistas empiezan a robar camiones o tomarlos para sus actividades, comenta, las versiones apuntan a que los estudiantes tenían que conseguir unidades para trasladarse el día 2 de octubre a las manifestaciones por la matanza de Tlatelolco y se les hizo fácil apostarse en los caminos o vialidades que llegan a Chilpancingo e Iguala, donde hay terminales de autobuses con corridas suficientes.
Los normalistas, apunta sosteniendo el vaso de vidrio ya casi vacío, tomaron un camión y el conductor les comentó que desde luego lo podían usar, pero que lo dejarán llegar a la Terminal para bajar el pasaje y quizá, también el ‘paquete’. Todo bien, todo bien. Pero los muchachos, cuenta la gente, se quisieron llevar otros camiones más aprovechando que estaban dentro de la terminal, cosa que no les pareció a los de la terminal, por lo que decidieron llamar a la policía y reportar el hecho, para que los detuvieran pues ya habían salido con las unidades.
No te voy a decir ni echar ‘chorros’, la verdad no sé si llevaban algo, si no o qué pasaría después, pero el caso es que después se dieron las noticias que todos conocemos, que si balacearon un camión con atletas, que si desaparecieron, que si intervino el alcalde de Iguala o el de Cocula, que si era del PRD o el otro del PRI, sabrá Dios, explica.
Para que eso pase -le reviro-, las terminales, los conductores o las autoridades deben saber del asunto, ¿no?. Lo saben, contesta apurando su último trago y viene después uno de los argumentos más brillantes de la ciencia ficción: La conspiración. Esa donde todos están implicados, los Estados Unidos, el gobierno mexicano, los empresarios del transporte, los pactos, los carteles, hasta la vecina de la esquina o los extraterrestes.
Mi interlocutor entra en el terreno de los ‘sin pruebas’, de las versiones creíbles sustentadas en la nada, en la postura de que la corrupción no deja pruebas y mucho menos da factura.
La garganta se nos ha puesto seca de tanto argumentar, él decide que es tiempo de ir por otra botella y yo, que es hora de dormir después de un buen cuento muy al estilo de las novelas policiacas de Ibargüengoitia o de algunos relatos de Rafael Pérez Gay.
Y hoy que asoma la teoría del quinto camión y a casi un año de Ayotzinapa, me preguntó que habrá pasado con mi amigo, con la historia, si nos quedaremos con la verdad histórica o si el también tan lamentable caso de los mexicanos muertos en Egipto prevalecerá en la opinión pública aunque nos falten 43.

ccq4lunesPARA LA AGENDA LEGISLATIVA… El grupo mexiquense y en particular el grupo Metepec ha decidido dar un golpe de timón que ni siquiera fue pensado de origen pero es un tiro de tres bandas –como se dice en el billar-, pues el coordinador de los diputados federales, César Camacho Quiroz ha anunciado que van a renunciar a sus beneficios de pago de teléfono, viáticos y otras cosas. Es decir, impulsar una política de austeridad a la que ya por su puesto se han negado algunos como los panistas y se han sumado otros como los de Movimiento Ciudadano.
Pero en sí, César Camacho con este anuncio le ha dado no solo un golpe mediático a sus adversarios sino también a su propio presidente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, pues él fue su antecesor en la Cámara de Diputados y nunca asumió tal postura de austeridad ni renunció a sus privilegios.
Por eso este llamado a la austeridad es tardío y deja en mal al mismo líder del priísmo nacional y de asumirse en las legislaturas de los Estados también le estaría pegando a todos esos priístas que tuvieron el cargo y no lo hicieron en tiempo. Se arriesgará a eso el PRI a nivel nacional? O simplemente será una lucha entre César Camacho y Manlio Fabio.
Finalmente la duda es, si la también metepequense, Carolina Monroy del Mazo, actual secretaria general del PRI fue participe de este pronunciamiento y si se pensó o no en darle una muestra de lo que pudo haber hecho Beltrones.

Para cualquier comentario sobre esta columna: jrequena_mx@yahoo.com.mx

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