La CODHEM llama a prevenir la violencia contra menores como efecto del confinamiento doméstico

  • 60% de niños, niñas y adolescentes en México, sufren violencia en casa o escuela, el periodo de confinamiento agrava el maltrato en el ámbito doméstico.
  • * Padres, madres y tutores deben estar pendientes del estado emocional de menores ante la crisis sanitaria, el encierro y el cambio de vida.
  • * Las y los infantes tienen derecho a una vida libre de violencia.

Toluca, Estado de México.- En México, seis de cada diez niños, niñas y adolescentes sufren métodos de disciplina violentos por parte de sus padres, madres, cuidadores o maestros, que vulneran su derecho a una vida libre de cualquier tipo de violencia, informó la jefa del Departamento de Promoción y Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem), Estefanía Pérez Jiménez.

En el marco de la capacitación virtual brindada acerca de la “Prevención de la violencia contra niñas, niños y adolescentes en el encierro, por la contingencia sanitaria”, la especialista señaló que es fundamental estar pendientes del estado emocional de las y los menores, pues en situaciones estresantes como la pandemia por COVID-19, pueden presentar dificultad para dormir, pesadillas, enojo, angustia o miedo, debiendo recibir la atención necesaria de los adultos que los rodean.

Expuso que muchos niños y niñas viven violencia dentro de casa en formas tan simples como un manotazo, un grito, acciones que suelen justificarse como formas de disciplina, pero que tienen un impacto negativo en su desarrollo personal y autoestima; por tanto, es fundamental mantener la calma, tener paciencia y comunicarse respetuosamente con los menores, sobre todo los adolescentes.

Pérez Jiménez afirmo que ningún tipo de violencia es justificable y que los Estados tienen la responsabilidad primordial de hacer valer los derechos de niñas y niños a la protección y al acceso a los servicios, además de fortalecer la capacidad de las familias para proporcionar cuidados en un entorno seguro, que supere cualquier forma de vulnerabilidad como son la edad, el género, la raza, el origen étnico, la discapacidad o la condición social.

Indicó la importancia de que madres y padres de familia sean física y mentalmente saludables, para estar en capacidad de brindar el trato y la atención que necesitan sus hijas e hijos; además, en una situación extraordinaria como la que se vive actualmente, se pueden afianzar los lazos familiares y prevenir la violencia, aprovechando para conversar con ellos, escucharlos y explicarles con claridad lo que ocurre para que recuperen la tranquilidad.

Otra forma de violencia es la que los mismos menores ejercen contra los adultos, sobre todo hacia las madres; y también puede darse entre hermanos, simplemente por no ponerse de acuerdo por diferencia de edad, o cualquier otra causa; poniendo en riesgo la necesaria armonía para una sana convivencia familiar.

Explicó que la violencia afecta la estabilidad, calidad de vida, la salud y el desarrollo psicológico del receptor, quien también se torna violento y puede presentar depresión, tristeza, miedo, inseguridad, apatía, ira, baja autoestima, bajo rendimiento escolar, angustia, desesperación, drogadicción y lesiones, entre otras consecuencias.

La instructora especializada de la Codhem recomienda dar libertad y comprensión a niñas, niños y adolescentes para estudiar en casa; dejar que expresen sus ideas, opiniones y gustos en público o privado, en forma oral o escrita, sin que se les humille, ridiculice o se les calle violentamente; además, es su derecho y obligación de padres o tutores proporcionarles alimento, vestido, vivienda, cuidado, protección, afecto, tiempo y apoyo en sus estudios.Consideró que la tarea escolar que los infantes deben realizar actualmente en casa, y las recurrentes fallas en el funcionamiento de las plataformas en las que reciben clases, aunado a que madres y padres también trabajan de manera virtual, llega a generar tensión en los adultos, por lo que es importante hablar, ponerse de acuerdo, establecer rutinas, respetarlas, tomar descansos y repartir equitativamente las labores del hogar para evitar actos de violencia.

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